A Teo le encanta dibujar. Su madre es pintora y su padre es profesor de arte. A la mano derecha de Teo le faltan los dedos, pero él sueña con ser pintor y quiere hacer cuadros muy bonitos.
Un día, su madre lo apunta a una clase de arte en el centro infantil. El profesor pide a los niños que dibujen animales del zoo. ¡Todos están muy contentos! Na quiere pintar pavos reales. A Ti le encanta dibujar gatos. Bin quiere dibujar un oso polar.
Hoa tiene curiosidad. “¿Qué animal quieres dibujar tú?”, le pregunta a Teo. “¡Quiero dibujarlos todos!”, responde él. Ti está sacando punta a los lápices. “¿Vas a usar los pinceles o los lápices?”, le pregunta. “Voy a usar las dos cosas”, dice Teo.
Bin abre la caja de colores. “¿Vas a pintar con la mano izquierda?”, le pregunta. Teo no está seguro. “Voy a intentarlo con las dos manos.” Na mezcla los colores. “¿Qué colores vas a usar?” “¡Todos!”, dice Teo, muy feliz.
Pero Teo no puede sujetar el pincel con la mano derecha, porque no tiene dedos. El pincel se le cae una y otra vez. Primero intenta dibujar una gallina, pero pronto tiene la mano llena de manchas de colores. Teo quiere dejarlo.
De repente, ve una forma divertida en la palma de su mano. ¡La mancha parece un pollito! Teo tiene una idea. Se pinta la mano de marrón y se ríe. “Ahora voy a dibujar con la mano”, dice. Pone la mano en una esquina del papel, sonríe y añade unos puntos marrones. ¡Mira, es un perrito precioso!
Después, Teo hace dos marcas amarillas con la mano y el brazo y les pone puntos naranjas. ¡Es una jirafa! Luego se pinta el pie de marrón y lo pone sobre el papel. Dibuja unas líneas y aparece un oso muy simpático. Con los talones pintados de azul y de rosa, hace pájaros de muchos colores.
“Falta el tren que nos lleva por el zoo”, dice Teo. “¿Alguien quiere dibujar conmigo?” Todos los niños quieren. Juntos, pintan un cuadro maravilloso. ¡Es la mejor clase de arte del mundo!